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APUNTES HISTRICOS

Fecha Publicación: 2015-04-15
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POR EL DOCTOR CARLOS CARPIROLO

Continuando a la magnífica disertación que habéis escuchado a cargo del distinguido catedrático y fundador de la Facultad de Medicina Dr. Benjamín Maldonado Suárez, me toca ocupar esta testera, agradeciendo a la amable invitación del Sr. Decano y vuestra gentil presencia.

No hemos venido a leer un trabajo de carácter histórico, ya que no contamos con la documentación precisa, ni nuestra capacidad nos autoriza para ingresar a tal terreno; hemos venido de buena voluntad, simplemente a complementar algo, sobre lo que ha abordado Dr. Maldonado y a comentar un poco, sobre lo que nos cupo actuar en algunas veces o ser espectadores en otras.

Enfocada como ha sido, la primera etapa de vida de la Facultad de Medicina de Cochabamba, veremos un poco sobre la segunda.

Después de la revolución de los años 1898 y 1899, que como bien dice el historiador Dr. José Macedonio Urquidi, se “tendió a la centralización de casi todos los resortes de la vida del país, desapareció del escenario Universitario de la República, la Facultad de Medicina de Cochabamba. Más con el devenir del tiempo, el aumento de la población, el incremento de las industrias y el comercio, se planteaba la imperiosa necesidad de afrontar nuevos problemas de carácter sanitario, de dotar a los hospitales de mayor número de profesionales que reemplacen al elemento empírico, y de hacer que lleguen a las minas, a las provincias y al campo, elementos idóneos que protejan científicamente la salud de la población cuyo destino estaba librado a su propia suerte. Como este anhelo no podía verificarse por la escasez de médicos y ser imposible enviar el número necesario para que estudiara en el exterior y, a manera de dotar de una profesión noble a todos aquellos que podían dedicarse a ella, y que no lo hacían por sus escasos recursos económicos o por motivos especiales, es que se pensó en la creación de una nueva Escuela de Medicina. En efecto, se verifican reuniones de “buena voluntad” entre los distinguidos ciudadanos Aurelio Meleán, Carlos Araníbar Orosco, Francisco G. Prada, Enrique Araníbar Canedo, Damián Z. Rejas, General Carlos Blanco Galindo y Enrique Arze Prefecto del Departamento, resolviendo sugerir al Excmo. Sr. Presidente de la República Don Daniel Salamanca, la creación de una nueva “Facultad de Medicina y Ciencias Biológicas” en la ciudad de Cochabamba idea que fue recibida con el mejor agrado y entusiasmo por el Supremo Gobierno.

Por disposición del Sr. Presidente de la República y aprobación del Consejo de Gabinete, se dicta una resolución Suprema a principios del mes de abril de 1930, disponiendo la construcción de un edificio destinado a la futura Facultad, en los solares de Hospital “Viedma”, como que en efecto, se coloca la piedra fundamental en presencia del Sr. Prefecto Dr. Enrique Arze; Rector de la Universidad; Dr. Francisco G. Prada; Director del Hospital “Viedma” Dr. Aurelio Meleán y Sr. Presidente del H. Consejo Municipal Dr. Rejas, faccionándose la respectiva “Acta de Fundación”, que fue enterrada en el sitio correspondiente a la grada de ingreso al pabellón central.

Cabe anotar que la construcción del edificio y por no existir aún una ley que determine la creación de los fondos necesarios, se inició con dinero proveniente del Tesoro Departamental y encomendándose la obra al Arquitecto Sr. Miguel Tapias.

Contando con la acción conjunta de la mayor parte del Cuerpo Médico, de la Universidad, de la Prensa y de todas las Instituciones representativas de Cochabamba, se dicta el respectivo Decreto Supremo, haciendo una realidad la reimplantación de los Estudios Médicos de Cochabamba, Decreto en cuya aprobación, jugaron papel trascendental los H.H. Diputados Drs. César Adriázola y Carlos Araníbar Orozco, este último primer rector dentro de la Autonomía Universitaria. Como emergencia de este Decreto, se crea a fines de 1931 una Junta Tuitiva, que tenía la misión de sentar las bases de la organización de la Facultad de Medicina. Ella estaba constituida por el Dr. Enrique Arze Prefecto del Departamento, como presidente, como miembros, el Sr. Rector de la Uiversidad Dr. Prada, el presidente del Consejo Municipal Dr. Damián Z. Rejas, el Director del Hospital “Viedma” Dr. Aurelio Meleán y el Tesorero Departamental Sr. Agustín Morales.

Los primeros recursos económicos destinados a la Facultad fueron creados por Ley de 2 de Marzo de 1932, que destina la suma de 53.793.42 Bs., para su organización y establecimiento. Cabe Anotar que la construcción del edificio, se inicia solamente con el cuerpo central, destinándose dos aulas para clases teóricas y disecciones y dos pequeñas habitaciones para el Decanato y la Secretaría.

La Dirección Técnica de la Facultad queda encomendada a los Drs. Aurelio García, Enrique Araníbar Canedo y Aurelio ;elán, bajo la supervigilancia del Sr. Rector, asumiendo el cargo de primer decano el Sr. Enrique Araníbar Canedo, quién a los pocos días y por motivos de salud, hace renuncia de su cargo, siendo reemplazado por el Dr. Meleán.

El H. Consejo Universitario, designa a los primeros catedráticos con calidad de fundadores a los Drs. Antenor Vía García para Anatomía Teórica, Dr. Benjamín Maldonado Suárez para Biología y Parasitología, Dr. Israel Zegarra para Física Médica, Dr. Juan R. Torrez para Botánica Médica, Dr. Alfredo Galindo Quiroga, para Química y Dr. Wálter Guardia como Prodisector; complementándose la planta administrativa, siendo secretario Dr. Germán Urquidi y portero don Miguel Gumucio.

Se convoca a inscripciones, siendo los primeros el Sr. Pastor Zapata Lara para Medicina, quien lo hace telegráficamente desde Oruro, para Odontología el Sr. Hugo Guzmán Soriano y para Farmacia el señor Guillermo Herrera, cumplido este requisito, se llama a exámenes de ingreso y ante Tribunal constituido por los Drs. Maldonado, Tórres y Vía, son aprobados como alumnos regulares y fundadoires, para Medicina los señores: Pastor Zapata, Moisés Vallejos, Eliodoro Rodríguez. Augusto Barrientos, Félix Medrano, Raúl Camacho, Carlos CArirolo, Jorge Ugarte, José Escalera, José Guardia, Emilio Maur, Humberto Ayala, Anytonio Valdivieso, Jorge López, Wilfredo Delgadillo, Dionisio Arispe, Ubaldo Arze Vargas, Raúl Patiño, Josñe Rojas, Humberto Castellón, Gastón Moscoso, Alberto Paz Pereyra, Juan Uriquidi, Enrique López, Jorge Zabalga, Arturo LA Rosa, Alejo Nri, Renao Coca, Rosa Gumucio, Emma Rojas, Corina Dávalos, Benjamín Cadima, Néstor Anaya, Juan Celiar Ramallo, Eliseo Lazo de la Vega, Augusto Morales, Carlos Bustamante, René Galindo y Carlos Cossio Zerda.

Para odontología: Nélida Zambrana, Eduardo Vásquez, Alverto Sahonero, Guillermo Herbas, Emilio Blanco, Mario Carrasco, Darío Epinoza, Eduardo Laredo Quiroga, Delia Zabalaga Canelas, Luisa Ríos, Carmela Villarroel, Elsa Anaya Fernández, Blanca Requena Taborga, Hugo Guzmán Soriano y María Luz Montero.

Para Farmacia: Guillermo Herrera y Samuel Arispe.

Teniendo ya en forma definitiva estable ida de la planta de catedráticos y alumno, se inician oficialmente las clases el 2 de febrero de 1932, correspondiendo al Dr. Benjamín Maldonado, dictar la primera clase a horas 7 a. m. sobre el tema: “La definición de la Anatomía y sus fundamentos” y en horas d ela tarde al Dr. Aurelio Meleán García, la primera clase práctica, que la verifica en su domicilio particular y con materiales propios, sobre “Los elementos componentes de la cçelula”, cabe destacar que el Dr. García sin haber sio nombrado catedrático ofreció sus servicios en forma desisnteresada.

Los haberes que se fijan son de Bs. 100 para el Decano, Bs. 125 para los profesores, 50 para el secretario.

La normalidad de los estudios y el entusiasmo de los catedráticos y alumnos, es sacudida violentamente por la Declaratoria de Guerra con el Paraguay, descalabro que necesariamente debía insistir con todo su peso y crueldad sobre la juventud boliviana transformando al estudiante en soldado, al hombre de la paz y del Bien en rival y enemigo de sus semejantes.

Tuvieron que cerrarse los libros temporalmente para unos y definitivamente para los otros. Las manos de la juventus que se alzaban con su pureza y honestidad en afán de superación e idealismo, esas manos que en un futuro no lejano debían yugular el dolor físico y llevar tranquilidad y esperanza a los hogares angustiados por la vida y las enfermedades, tuvieron que transformarse en apéndices mecánicos, que diabólicamente debían manejar las destructoras máquinas de Guerra. Otra vez se impuso el Mal contra el Bien.

En efecto llegan los obscuros días de julio de 1932, y el Decano de la incipiente y recién nacida Facultad de Ciencias Médicas y Biológicas Dr. Aurelio Meleán, consiente del momento histórico por el que atraviesa el país, y bajo el influjo de la euforia bélica con que siempre engañan los pueblos chicos, ofrece al Estado Mayor General los servicios incondicionales de catedráticos y alumnos.

Mientras no se recibía una respuesta concreta de aceptación o rechazo, y ante nuestra impreparación sanitaria, en forma rápida, continua y desinteresada y con la buena voluntad que siempre le caracterizaba, nuestro actual Rector r. Wálter Galindo, dictó cursos de Cirugía de Urgencia; prácticos en el día y teóricos en la noche, hasta que el 28 de julio, se recibe la orden de enrrolamiento inmediato, que se cumple en pocas horas, y al siguiente día, parte al campo de batalla conjuntamente con el primer contingente cochabambino, la primera Brigada de Estudiantes con los alumnos señores: Humberto Ayala, Mario Carrasco, Carlos Roberto Blanco, Raúl Camacho, Miguel Guzmán, Alejandro Neri y Carlos Caprirolo. Ausentes ya del consejo y de la protección de sus maestros son destinados no como sanitarios, sino  como soldados combatientes a diferentes unidades en campaña del Tercer Cuerpo del Ejército. Tras largo tiempo de vida en trincheras y después del “Bautizo de sangre” recién son requeridos sus servicios para trabjar en Puestos de Socorro u Hospitales de Primera Línea, hasta que se produce la disgregación completa de este primer grupo con igual destino que el que cupo a los posteriores.